La vida sigue fluyendo dentro de un árbol muerto

La vida sigue fluyendo dentro de un árbol muerto, parece una contradicción ¿verdad?, pues es lo que piensa el estudio de decoración Alcarol y que ha plasmado en su “Fungi Collection”
Cuando un árbol muere, la vida sigue fluyendo en su interior, ya que es el momento en que algunos microorganismos, como los hongos, van alimentándose de su materia y generan una descomposición de la madera que ayudará a que se reintroduzca en la tierra, alimentándola a su vez. Para ello han buscado árboles muertos en los bosques de Las Dolomitas, una cadena montañosa ubicada en el nordeste de Italia. Una vez seleccionadas las piezas, las tallaron y sellaron con una resina plástica cristalina. Este proceso permite darle un uso funcional a la madera, poniendo en evidencia la presencia de los hongos, que van creando unos surcos en un color oscuro muy marcado que confiere un aspecto único a cada una de las piezas.


fotos e información de Alcarol

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