Una bicicleta de madera gallega

Para construir la bici de madera de fresno con incrustaciones de teca, cerezo y nogal, los artesanos de Cyclowood han desarrollado el cuadro en una de las cuatro medidas estándar que utilizan para el modelo City. Irá personalizada con su nombre y lucirá componentes (desde ruedas hasta cambios) de máxima calidad.
El resultado es un producto irrepetible, como cada unidad que fabrica la firma gallega: “No hay dos bicicletas iguales. Las vetas y la tonalidad de la madera son siempre diferentes y le aportan exclusividad a cada pieza. Son su DNI personal”, explica Gerardo Fernández Pousada, gerente de Cyclowood y cuarta generación de una familia de artesanos y ebanistas que, tras la crisis, se ha reorientado en exclusiva -con siete empleados- hacia el medio de transporte más tradicional y popular en el valle de Monterrei (Ourense).
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“Todos nuestros clientes disfrutan de la máxima comodidad y confort, que solo se puede conseguir con la madera, ya que no transmite los impactos al músculo y absorbe las irregularidades del terreno”, asegura Fernández.
Estas sensaciones son las que vivirá en pocas semanas el crack mundial de la Liga. Su bicicleta sigue recibiendo el mimo y cuidados que ha tenido durante todo el proceso de elaboración, en el que los lijados, pulidos, lacados y acabados consumen 70 horas de trabajo artesanal, en una secuencia que dura más de 80 días (a 170 kilómetros de distancia, la factoría viguesa de PSA fabrica 1.500 coches diarios)
La ebanistería de Ourense comercializa cuatro modelos de bicis.
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El mediático jugador de fama universal no será el único futbolista ni deportista de élite que se divierta sobre la bici más atípica. Entre los usuarios actuales se encuentra el piloto de SuperBikes Jordi Torres, ahora en Aprilia y hasta el año pasado compitiendo en el Mapfre Aspar Team. Además, exciclistas profesionales han cubierto grandes pruebas y desafíos de ultrafondo con su cyclowood.
Fuera del circuito del deporte, uno de los grandes embajadores es el diseñador de moda Roberto Verino, que comparte orígenes con la empresa de Verín y con el medio de transporte más ecológico. No es infrecuente verle pedalear con su bici de madera personalizada por la comarca o el entorno de su bodega, Terra do Gargalo.
Cyclowood puso en marcha su plan de negocio (en 2012) al revés de lo habitual. Inició las ventas en el exterior y, tras acumular carga de trabajo en Alemania, Austria, Suiza y Reino Unido, en 2014 comenzó en el mercado nacional. Su sede comercial está en Santiago de Compostela. Tiene distribuidores en Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, México, Tailandia y, desde diciembre, en Argentina. La exportación representa el 85%.
A sus tres gamas de bicicletas -carretera, montaña y ciudad- ha añadido este verano un modelo para trekking. Fabrica entre 80 y 100 unidades al año y los precios medios van de 4.500 a 5.000 euros, aunque en función de los componentes pueden llegar a 15.000.
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