Peonzas de madera

Esta mañana, ha venido un cliente buscando madera para hacer unas peonzas y nos enseñó estas dos que habia hecho recientemente en madera de haya y jatoba.
Nos han parecido impresionantes y hemos querido compartirlo y de paso, hemos buscado un poco de historia sobre este juguete de madera, que ha perdurado a lo largo de los años.
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La peonza, es uno de los juegos más antiguos que existen. Su origen no está del todo claro, sin embargo, y se han encontrado evidencias de su existencia en casi todas las culturas del mundo desde tiempos muy lejanos. Nada menos que aproximadamente en el 4.000 antes de Cristo ya había peonzas, pues ha habido hallazgos arqueológicos de trompos fabricados con arcilla a orillas del Éufrates. Aunque realmente se cree que tiempo antes la peonza formaría parte de otro sistema para hacer fuego mediante rozamiento con una madera, de ahí su origen incierto.
Fue un juguete habitual entre las culturas clásicas griega y romana. Fabricaban peonzas de madera, deterracota o barro cocido, y realizaban multitud de juegos grupales. Hay varios escritos de la época en la que se daba evidencia clara de su existencia, por ejemplo Catón, político y militar romano, recomendaba a los padres que sus hijos jugasen con las peonzas, al ser este un entretenimiento más adecuado y seguro que los dardos (otro pasatiempo habitual de la época). En los versos de la Eneida del poeta Virgilio ya se hablaba sobre ellas, dice así: “Como el trompo gira impulsado por la cuerda retorcida con el que los niños en gran corro juegan por los patios vacíos y practican atentos su juego”. Además, en el Museo Británico se conserva una encontrada en Tebas que data del año 1.250 a.C. También se hallaron diversos ejemplares en yacimientos de Troya y Pompeya.
En la Edad Media, concretamente en la Inglaterra del siglo XIV, se las relacionaba con determinados ritos y se llevaban a cabo carreras de peonzas en las que competían las diferentes parroquias coincidiendo con los martes de carnaval (fin de un ciclo de ayuno en aquel momento).
En definitiva, las peonzas han girado por todos los confines del planeta y se llamen como se llamen y tengan la forma que tengan han pertenecido al abanico de juguetes propios de la infancia de casi todos los niños del mundo.